domingo, 22 de noviembre de 2009

Políticas de apoyo a la I+D

Aquí os dejo un artículo que me publicó el diario expansión el pasado viernes 13 de noviembre. El objetivo era comunicar la necesidad imperiosa de que por parte del Estado se atiendan a criterios no solo cuantitativos, sino también cualitativos en cuanto al fomento de la investigación, desarrollo e innovación: (I+D+i). Aquí os dejo también un enlace por si alguien quiere descargarse el documento

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Una grieta que se ensancha en la capacidad competitiva de España

Publicado por: Óscar Viñes

Entiendo que no es ociosa una consideración más sobre la añadida pérdida de competitividad en la industria española que se incuba en la establecida reducción –del 5,52 por ciento– del gasto en I+D dentro de los Presupuestos Generales del Estado. Incluía este periódico no más tarde que el pasado viernes una información sobre el retroceso de nuestro país en el ranking europeo respecto de la eficacia de la I+D+i (Inversión, Desarrollo e innovación). Se trata de un epígrafe en el que ya hemos sido superados por Rumanía y Turquía, al quedar descolgados hasta el puesto 23 de un total de 30, a la hora de medir el retorno efectivo de las inversiones.
Aunque la reducción prevista en términos globales se establece, tal como decimos, en el 5,52 hay algunos apartados, como en el de las asignaciones a fondo perdido, donde la bajada se establece en un 25 por ciento. Destaca especialmente la reducción que corresponde a las subvenciones destinadas a proyectos relacionados con Telecomunicaciones y Programas Espaciales. En estos casos la subvención desciende en más de un 66 por ciento.

Al tomarse estos porcentajes como referencia a las asignaciones establecidas en los Presupuestos del año anterior, destaca sobremanera, además de las cuantías relativas a los distintos epígrafes del rebajado apoyo en este estratégico apoyo a la competitividad de la economía nacional, el porte de la contradicción que con ello se establece entre el manifestado propósito de cambiar el modelo productivo, en términos de una mayor competitividad, y la aminoración de los resortes más estratégicos y decisivos para llevar adelante este propósito.
Como no podía ser de otra manera, este contradictorio retroceso en la asignación de los recursos previos para el cambio de modelo productivo en sus capítulos más significativos, puesto que el aumento de la productividad es determinante de mayor competitividad, ha disparado las críticas de la comunidad científica.
Tanto en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas como en las diversas Asociaciones empresariales de este sector y en los centros más significativos de generación tecnológica, se subraya esta contradicción tan grave entre el reconocimiento de las necesidades más perentorias de nuestra economía y la manifiesta subordinación de estos objetivos estratégicos a otros menesteres y necesidades de condición menos preferente, al menos en términos de urgencia y oportunidad.
No se trata únicamente de aumentar los fondos destinados al I+D sino de, por razones de urgencia podría decirse que nacional, aplicar aquello de que se dispone a proyectos nítidamente selectivos por su posterior oportunidad en la generación de productos e ideación de servicios con gran potencial de penetración y asentamiento en el mercado.

En resumen, mucha de la I+D que realizan las empresas financiada con cargo a los Presupuestos del Estado es un I+D que no se traduce en los buscados cambios del modelo productivo. Con lo que se establece la evidencia de que no sólo se aplican recursos insuficientes en el I+D sino que lo que se hace con ello habría de hacerse mucho mejor. En lo que al esfuerzo del Estado se refiere, cabe decir que no sólo hace falta empujar más frente a los apremios de la crisis y la necesidad de salir cuanto antes de ella. Hay que empujar en la dirección correcta y con las modulaciones más ajustadas y precisas.

Si la inversión empresarial en I+D es muy baja en términos absolutos y relativos, resulta fundamental apoyarla por vía de subvenciones, ya que de ella se deriva la transformación del conocimiento generado en aplicaciones útiles para la industria y los servicios. Por eso es necesario considerar que el impacto que la I+D sobre la productividad y la competitividad no será lo necesariamente efectivo en España mientras no sea mayor y alcance magnitudes críticas el peso de la inversión privada, dado que ésta es la que asigna con mayor eficiencia los recursos.
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